¿Nos tienen que enseñar siempre todo?
Yo pensaba eso hasta hoy, cuando pude apreciar cómo una señora (quizá pensando que estaba en su casa) se cortaba las uñas de las manos en el ómnibus así como si nada.
Le iba a decir algo pero me puse a pensar y ni valía la pena. Me cuesta creer que una persona de su edad (unos cuarenta y tantos años) no pueda comprender que eso está mal.
Pero más allá de todo eso me pregunto si todo nos tienen que decir para que aprendamos, como la gente que tira basura en la calle, o los que no usan el cinturón de seguridad en los autos, ¿tenemos que esperar a que alguien nos diga las cosas para hacerlas bien?
Espero que no, sino estamos bastante jodidos.











¿Por qué hacemos las cosas mal? ¿Falta de tiempo o falta de talento? Yo siempre me he excusado con que no me alcanza el tiempo, y al hacer las cosas a las apuradas no quedan del todo bien. Sin embargo, las veces que me ha sobrado el tiempo para hacerlas el resultado no es significativamente mejor a las demás.
Presten mucha atención y descubran los "detallecitos":
*¿10 años antes de nacer ya había publicado? ¿Es tan joven? ¿Vive?
*¿Mismos DTs para equipos oponentes?
*¿Claudia rinde por 2?
Al ampliar las imágenes descubrirán algunos errores que cometieron los editores de dichas publicaciones.



¿Con qué cosas no se puede hacer humor? ¿Hay temas con los que los que nunca se puede hacer humor?
Hace poco tiempo escuchaba un programa de radio, el de Alejandro Dolina para ser más específico, en el que una de las personas del público les recriminaba que ellos se tomaban para la risa cosas que a personas con obesidad por ejemplo, les podían parecer ofensivas.
Ellos le respondieron que era simplemente humor, y está más que claro que no hay malas intenciones, pero eso me dejó pensando sobre el tema.
¿Hasta qué punto uno se puede reír de algo? Creo que el asunto está en saber ubicarse en qué contexto se están diciendo las cosas, hay que pensar bien a quién se le dicen las cosas y cómo se dicen, pero también la otra persona, que es la que recibe el mensaje debe comprender que es humor, que no hay nada más que eso.
Algunas veces me han dicho que soy odioso por reírme de algunas cosas, pero a mí siempre me parece una buena forma de ver las cosas, si enfrentara las situaciones de una manera más seria me complicaría mucho más la vida, jejeje.



¿Los fanatismos son buenos? Cualquiera sea el fanatismo (religioso, deportivo, político, musicales, etc.) a mi entender nunca son buenos, nos hacen ver las cosas de un único lado que no siempre puede ser el correcto.
El seguidor a muerte de un partido político por lo general no va admitir que las ideas de los otros partidos son iguales o mejores que las suyas en algunas cosas.
Quien escucha un estilo musical determinado es muy difícil que acepte algún tipo de crítica sobre esa música y que escuche otras cosas.
El ejemplo religioso no lo tengo que decir porque ya lamentablemente los representantes de la iglesia católica suelen abrir la boca y meter la pata a la vez, pero también en otras religiones pasa.

Para evitar esas cosas (aunque no siempre es fácil) lo que yo intento hacer es mirar las cosas desde un costado, sí, puede sonar un poco trillado y alguno me dirá que la objetividad no existe, pero yo al menos lo intento y cada tanto funciona, otras veces no lo logro, pero al menos trato de hacerlo...

¿La honestidad siempre es buena? Muchas veces me cuestiono eso cuando soy honesto con alguien sobre alguna cosa y no les agrada lo que les digo.
Lo más probable es que el rechazo se deba sobre todo a lo bruto que soy a la hora de decir las cosas, pero también porque hay mucha gente que no tolera que los demás les digan cosas que no quieren escuchar.
Algunas veces se vuelve bastante complicado tener que decirle alguien que lo que hizo con tanto esfuerzo, no te gusta, por citar un ejemplo, ahí es cuando se complica la cosa.
El problema creo que está cuando en la gente sólo quiere escuchar su propio discurso autocomplaciente, en esos casos no me preocupa que se enojen por lo que digo. Me preocupa cuando la otra persona sí puede llegar a sentirse decepcionada por lo que yo diga, ahí es cuando en algunos casos me pregunto si está bien o no ser honesto.
Creo que lo mejor es ser honesto con los demás, aunque duela, porque al final siempre uno se termina dando cuenta cuándo los demás son honestos con uno y eso siempre es algo importante a la hora de valorar a las personas.

¿Hoy, existe el racismo? Nadie cambia sus actitudes con respecto a las personas de color. Yo le digo negro a mi hermano por ejemplo, y a mi primo, y a un par de personas más... No tiene ningún valor negativo ni denigrante desde ningún punto de vista. Se puede decir que es de manera cariñosa y un poco en broma. Lo negro suele asociarse con lo malo, y eso tal vez genera cierta desconfianza hacia las personas cuya piel se acerca más a ese color... Negro también es suciedad, oscuridad... Como si aun quedaran cenizas de las esclavitud; cositas que alimentan el inconciente colectivo, o algo de eso.De todas maneras me parece mucho más agresivo el llamarlos afrodescendientes. Me parece que esa palabra es más dura o despectiva que negros... Para mí el color no importa, lo tomo como un tema superficial. Realmente me cuesta entender como en algunos lugares (países) el racismo tiene tanto protagonismo y es tan fuerte.
Todos sabemos que actualmente es imposible viajar en el tiempo, pero siempre me he cuestionado si valdría la pena hacerlo.
Después que pasan las cosas siempre me termino cuestionando que cambiaría en caso de poder volver el tiempo atrás. Luego de un rato me doy cuenta que no valdría porque se aprende más de los errores que de los aciertos.
Pero no abandona mi mente la idea de ser Marty McFly para ir al pasado en algún momento específico, quizá no para cambiar las cosas, pero sí para ver algunas cosas que no viví.
De todas maneras siempre hay alguien que va opinar que sólo le interesaría viajar en el tiempo para ganar la lotería o algo así, y sí, sería una manera de tener un futuro más tranquilo, pero la tranquilidad no es para mí, me gustan los desafíos.

Con el futuro no sería lo mismo porque ver el futuro le restaría emoción al presente, y como decía más arriba prefiero un presente entretenido a uno sin sorpresas.
En fin, mejor me quedo en el presente y no me complico la vida, pero si me gustaría saber si alguno de ustedes cambiaría algo de su pasado, sobre todo para saber si soy el único que piensa así, jejeje.

La amistad, ¿existe?
Creer, siempre me creo todo. Cada cosita que vivo creo que está bien hasta que en poquito tiempo me dé cuenta que es todo lo contrario. Todo es culpa de esa maldita inocencia o ingenuidad que lucha minuto a minuto contra mi egoismo y algo parecido a la maldad. Las veces que tuve amigos pasó lo mismo: ·nada nos va a separar·. No lo dijimos, pero lo pensamos. Hoy apenas recuerdo sus rostros. Unos me los quitó la vida, los autores, otros se me fueron, me abandonaron porque sí, y otros que yo abandoné aún sin saber porqué. La cuestión es que cuando los menciono digo: ·a porque él/ella es mi amigo...·. E inmediatamente me pregunto si lo que dije es verdad, tal vez en realidad son ·conocidos·.No miento en decir que a veces escriben un mensajito: ·¿cómo andás tanto tiempo?· Uno se alegra como si fuera gran cosa... En verdad escriben el mensaje y se lo envian a varias personas al azar del directorio del celular; lo importante es que sienten que cumplieron...Después está la amistad que se rompe cuando ya intuía que había un tercero: ·¿No te das cuenta que quiere ocupar mi lugar?· _·Ah! Nada que ver, aparte a mi no me cae bien...· Al tiempo los ves juntos, y de lejos...Yo en lo que creo, y hasta ahora pienso que es lo más fuerte, es la hermandad. Los lazos de familia son más fuertes que los de la amistad. Hay que tener en cuenta que los golpes suelen ser más fuertes también, pero lo que cuenta es ese lazo indestructible, la sangre.
¿La suerte existe?, ¿Existe únicamente cuando las cosas salen mal y las podemos justificar así?
Hace un tiempo fui al casino por primera vez en mi vida y al principio perdí, luego volví a jugar y gané, pero volví a apostarlo todo para perderlo nuevamente.
Después de haber perdido (la mísera apuesta que había hecho no me dejó muy mal tampoco) me puse a pensar sobre la suerte hasta que vino a mi mente una frase de Albert Einstein (o al menos dicen que es de él) que dice lo siguiente: "La suerte no existe; Dios no juega a los dados".
Yo la parte de Dios la voy a obviar porque no me interesa, pero en lo que sí estoy de acuerdo es que la suerte no existe. Son nuestras acciones las que determinan nuestras vidas, por más que me digan que no siempre dependen las cosas de uno mismo yo creo que en todo siempre tenemos algo que ver.
Hay otra frase de Samuel Goldwyn que dice algo también interesante: "Cuanto más duro trabajo más suerte tengo" y es así, la suerte no existe, depende sólo de nosotros.
La dejo por acá, es que tengo unos numeritos pensados para jugar en la ruleta que si tengo suerte no me van a fallar, jejeje.


El arte, ¿existe? La verdad no creo que cambie mucho las cosas si existiera. El tema es que es ella quien define si algo es comercial, es decir sólo para ganar dinero, o se hace por el simple hecho de crear algo único y auténtico. Cuesta darse cuenta si algo fue hecho en busca de la calidad, ya que la mayoría de las personas estamos mentalizadas, probablemente por la economía, a que el de que nos gusta algo es sinónimo de que es bueno, pero no es tan así. Difícilmente nos guste algo que sólo busca ser arte, porque no busca ser comercial, o sea no le interesa venderse, en otras palabras no busca ser masivo o popular. No estamos acostumbrados a ello, a lo no comercial, y experimentarlo implica una aparente lucha contra la corriente, una especie de mazoquismo. Lo interesante es que esto da como fruto una sensación de independencia. El sentir que haces algo diferente... Creo que por ese lado anda la cosa....


¿Te gustan los circos? A mi no sé si realmente me gustan, porque disfruto parte de ellos... me parece genial revivir esa experiencia de antes... sentir el olor que me encantaba antes, esperar la fotito, la manzana, el algodón... estar todos en familia, reírnos juntos... por más que pasemos frío, suframos por gastar un poco de plata que no recuperaremos... un poco de nostalgia tal vez...
Pero me daba nervios ver a un tigre enojado, casi indomable; me parecía que no valía la pena: ¿qué pasaba si mataba a su domador? Y el hombre que se sube a la bicicleta altísima: ¿qué pasa si se cae? Después un pony que era amenazado con un látigo para hacer piruetas... daba lástima...
Maravillosa la trapecista, me hizo sufrir un poco que no tuviera ninguna cuerda de seguridad, pero sin duda fue lo mejor...
Los que si quedaron fascinados fueron los niños, a ellos le encantó cada pequeña cosa que pasó. Fue extraño verme reflejado en ellos, inconscientemente admitiendo el paso del tiempo...La frutillita de la torta fue la película Volver. Una directa analogía con lo vivido. Excelente película a la que quería ver por la estética del afiche y por su nombre... lo demás estaba en segundo plano... Lo que demuestra cuán prejuicioso sé es en la vida, aún en las situaciones más estúpidas.


Sí sí... tiene defectos, pero bueno, no quedó tan mal, además lo que cuenta es la intención ¿no? Bueno es que mamá hizo una torta para el cumple de mi hermano y me propuso decorarla y ahí están los resultados. El merengue quedó medio líquido pero no afectó en nada. Tenía dos exquicitas capas de dulce de leche mmm... Genial! Lo mejor fue que al otro día se podía comer una porción con el desayuno...

Lo más curioso esa la vela. Pensar que antes se ponían las chiquitas, cuya cantidad era exacta la edad que cumplías. Después, ya en una edad más avanzada, es más fácil y barato poner estas divertidas velas con chispitas similares a los cohetes de Navidad y Año Nuevo. Además se apagan solas, lo que es una excelente solución para los abuelitos que tienen dentadura postiza. Ahora no corren ningún riesgo.

Otra cosa que me cuestiono es el tema de pedir los tres deseos. Resultan condicionados a ser pedidos antes de que se apaguen autónomamente las velas... Otro detalle es que no se pueden volver a prender como las de antes... ¿Hay cierta analogía con la vida no? En realidad no sé...Nunca me había puesto a pensarlo pero, esos deseos se cumplen. Al menos el que recuerdo que siempre pedía: "...que mamá me deje jugar a la maquinita todos los días..." Sí, era un deseo medio estúpido... Bueno lo que sé es que hoy puedo jugar a lo que quiera, cuando quiera, especialmente a la compu, y nadie me lo impide. El tema es que ahora ya no tengo las ganas que tenían antes, pero a esta altura me dá igual.