Aún hay gente que aprecia la buena música, como el chofer del CUTCSA que venía escuchando a todo volúmen un disco de grandes éxitos de Los Iracundos.
Delicias musicales como Puerto Mont, Mamarracho, Chiquilina y el clásico Venite volando (que sospecho se llama de otra forma en realidad).
Al chofer ese vayan mis aplausos.
El fin del amor como acto eterno
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Hay libros que intentan explicar el amor y hay otros —incómodos— que lo
desarman como a un puzzle hasta que ya no se parece a una promesa, sino a
un mecan...
