¡Ahhh, loquita! Te agarré con la foto nomás. Vos miraste con cara de odio, pero igual saliste. ¡Ja!
Esa jornada de la que ya les hablé, donde presentaron los ómnibus con piso bajo, me regaló varios photobombs.
El fin del amor como acto eterno
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Hay libros que intentan explicar el amor y hay otros —incómodos— que lo
desarman como a un puzzle hasta que ya no se parece a una promesa, sino a
un mecan...