Esta foto la saqué hace más de un año en la estación central de trenes de Montevideo. El gordito es bien simpático por el gorro, ¿no?
El día que tenga hijos les voy a hacer usar todas esas cosas espantosas que me hacían usar a mí, como los pasamontañas, gorros, bufandas, corbatitas, etc.
El fin del amor como acto eterno
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Hay libros que intentan explicar el amor y hay otros —incómodos— que lo
desarman como a un puzzle hasta que ya no se parece a una promesa, sino a
un mecan...