Te subís al ómnibus, te acomodás, y suben 3 o 4 a venderte cosas (en el mejor de los casos), o se ponen a cantar canciones recontra trilladas con una guitarra, un acordeón o ¡hasta un bombo!
¿Dónde está el problema? No sé por qué, pero SIEMPRE se ponen a cantar junto a mi asiento, mientras yo intento leer algo, o escuchar la radio.
Me tienen harto. He ahí mi drama burgués de la semana.
El Buda que guardaba un hombre: historia, ciencia y misterio de Liuquan
-
A veces la arqueología parece un acto de revelación: quitar una capa y
descubrir que adentro late otra historia, como un palimpsesto o una
matrioska muy ví...