Las nuevas generaciones vienen muy delicadas. Cuando yo era chico, no hace taaaaaaaantos años, comíamos todo tipo de porquerías con colorantes que eran peores que el que le ponen al Fabuloso que se usa para limpiar los pisos. Nadie se murió y todos crecimos bien.
Ahora hay que etiquetar todo y aclarar si trae azúcar, si el papel que le ponen es reciclable, cuándo se vence, cuándo lo hicieron y demás cosas.
Ay, no, ¿cuántas calorías trae eso? Si no es bajo en calorías no lo como. ¡Pero andaaaaaaa!
Con decirles que ayer vi que venden jamón light... ¡Jamón light!
Por favor. Hay que dejarse de bobadas.
El delirante Proyecto Huemul: cuando Perón creyó que Argentina tendría la
bomba atómica
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Vamos a conocer al hombre que convenció a Juan Domingo Perón de que la
Argentina estaba a punto de dominar el secreto del sol. Su nombre: Ronald
Richter,...