Camino y escucho música por Punta Carretas, no tengo apuro porque estoy haciendo tiempo. Siento unos gritos. Me doy vuelta. No entiendo nada, una señora que se cae y alguien que se aleja hacia una moto que estaba en la vereda. ¡La estaban asaltando!
Y bueno, se subieron a la moto, se fueron y dejaron a la pobre señora sin cartera.
Uno de ellos me miró con la misma cara de impunidad con la que Feathers McGraw miraba a Gromit. No se me borra.
Cuando estoy muy optimista y la vida me sonríe se me da por escuchar I believe I can fly, en la versión que hace Me First and the Gimme Gimmes. Es altamente efectiva cuando necesito ánimo antes de un examen, por ejemplo.
Sábado. 3:30 de la mañana. Mientras otros salen, toman alcohol, se endrogan, yo estoy en el estudio de una radio AM, de visita en un programa a donde llaman viejos para consultar alguna solución casera para lo que sea que les aqueja. Como las que hacían "los viejos de antes".
Ya dentro del estudio dos micrófonos RCA con al menos 50 años de servicio encima, cuelgan cada uno de una cadena vieja y llena de tierra. Dos sinécdoques colgantes que nos dan una idea de lo que es la emisora.
El piso del estudio parece sacado de un ómnibus de transporte urbano. Plástico negro con circulitos en relieve. Lo cambiaron hace poco porque antes tenían una una moquette color cremita que ya estaba marrón, tirando a negra, haciendo juego con los micrófonos.
Las sillas son de plástico, como las que se compran para poner en el patio y tomar aire en verano. Igual que la moquete que cambiaron, las sillas eran originalmente de color cremita, pero es otro de los mobiliarios del estudio, que el paso de los años se encargó de hacerlos combinar con los micrófonos.
Un vidrio doble separa el estudio del operador. Supongo que en algún momento fue transparente, ahora está amarillo de mugre, para seguir con el ambiente. Sobre el vidrio, pero del lado del operador, hay un espejo de camión gigante. ¿Su función? No la sé. Del otro lado del vidrio hay un televisor LCD de 42 pulgadas.
Se termina la música. AC/DC a las 3:30 a.m. El espacio anterior lo compraron unos tarotistas un poco sospechosos y el conductor del programa que se inicia quiere limpiar un poco la escomúnica que dejan en el aire.
Se prende la luz roja. Todos en silencio. Magia en el aire de la radio.
Hace menos de un año me quejaba porque los pañuelos con color me dejaban toda la mochila con aroma a vainilla. ¿Qué hice este año? Me compré unos con aroma a pepino y melón, ahora todo huele a eso.
Es jodido cuando te das cuenta que ese temita pop que estuvo dando vueltas todo el día por tu mente es una copia de otro muchísmo mejor.
Van varias canciones que me pasan. Por ejemplo, hay una canción de Chairlift llamada Bruises que para mí es un robo a The Lovecats de The Cure.
Ustedes me dirán, pero yo creo que hay algo ahí.
El Tren fantastama de Montevideo es de las cosas más tristes que hay en la ciudad. Quizá hace unos años asustaba, ahora da penita. Creo que la vuelta no llega a durar un minuto y el horror es que cuando termina, te das cuenta que te robaron la plata con la entrada, je.
Un pequeño adelanto del video que se va a ver en AutoblogUY en la prueba al Peugeot 3008.
El que maneja soy yo, la ruta es la 5 y era en medio de la vuelta al centro de Montevideo.
El 3008 está muy, pero muy coqueto. Un lindo auto, realmente, sobre todo por ese techo de vidrio que es gigante y te deja ver cielos como los que se ven en el video.
Por cierto, no le den bola al audio del video, no sé ni qué es, pero debe ser alguna bobada que comentábamos por el camino, lo lindo de ver es el techo.
El que intenta defender su casa o sus propiedades tirando tiros al aire es tan asesino como si tirara derecho, pasa que nunca tuvieron una clase de física y no aprendieron que los proyectiles bajan con la mesma velocidad que suben.
Ignorantes peligrosos, son eso.
A mí me encantan los juegos de palabras, pero me parece que acá se emocionaron un poco. ¿Holly Bus? Mmm... No, como que no.
Visto en un ómnibus circulando por Montevideo.
¡Ahhh, loquita! Te agarré con la foto nomás. Vos miraste con cara de odio, pero igual saliste. ¡Ja!
Esa jornada de la que ya les hablé, donde presentaron los ómnibus con piso bajo, me regaló varios photobombs.