Esta fue la tapa del suplemento de espectáculos del diario La República de Montevideo. El titular dice:
El pan de Paul
La panadería Biarritz fue la encargada de elaborar un pan naturalista que consumió el ex Beatle cuando visitó Uruguay. Su propietario, Óscar Volpe, dijo que el producto "es un éxito" y contó los detalles de su elaboración.
No tengo palabras para describirlo. Si quieren, pueden leer la nota
aquí.
Estoy leyendo
Dios hizo el mundo en 7 días... y se nota. El libro está escrito por Luis Piedrahita y contiene varios de sus monólogos sobre pequeñas cosas.
Aquí pueden leer uno de ellos que habla sobre los pies.
Como no me dan las ganas para transcribir un monólogo, nomás les voy a dejar una frase que me pareció simpática.
Porque sólo hay dos tipos de países: aquellos en los que hay más pies que zapatos y aquellos en los que hay más zapatos que pies.
Lo negociamos durante meses, hasta diría que casi llegamos a estar un año rondando la idea de hacer una visita nocturna al Parque Rodó para sacar algunas fotos de la rueda gigante.
Por una cosa u otra siempre lo postergábamos, hasta llegó el día en el que nos decidimos y fuimos a esperar a la rueda gigante con la cámara (y un trípode).
Un par de fotos más después del salto.
No suelo mirar mucho para arriba, ni para los costados, ni para ningún lado. Cuando camino voy pensando en caminar y nada más. Aunque algunas veces, como la vez en la que le sugerí a
Inéz que sacar la foto, me ilumino y veo alguna cosa que me parece interesante. Claro, después viene ella y hace que la foto quede linda, pero antes lo imaginé todo yo, no crean otra cosa.
La encontré, o más bien me la regalaron a la pareja de mi otro macaquito. ¿Se dice macaquito? Como sea.
La imagen que ven es uno de los tantos artículos que uno puede encontrar por estos días en cualquier casa de ropa (no en esas casas de los centros comerciales, digo lugares más
normales, digamos).
Las musculosas de los Wachiturros se vendieron y se venden como pan caliente. Así está el mundo, amigos.
Ahora todo se reduce a difamar con cosas que hacen referencia a las preferencias sexuales o algo por el estilo, pero antes habían insultos tan lindos como
chancletuda. ¿Por qué estamos perdiendo estas cosas? Yo propongo retomarlos.
Por ejemplo, a esta vecina, que una vez me insultó por estacionar un auto frente a su casa (sólo por hacer eso, no estaba obstruyendo el paso de nada). Cada vez que la veo pienso en lo odiosa que es. Se trata de una vieja bien de barrio a la que bien se le aplica el término
chancletuda.
Lo curioso es que nos cruzamos por el barrio todo el tiempo desde aquel incidente y ella me mira con asco, pero no me saluda.
Un piscólogo me dijo una vez que a todos los niños les arruinan la vida sus padres. Gran verdad, realmente.
Mi caso no es la excepción a la regla porque a mí también me dejaron marcado pequeñas cosas que viví en mi infancia. He aquí algunas:
- Cuando salíamos, nunca me compraban manzanas acarameladas ni algodón de azúcar.
- Me obligaban a ir a cumpleaños de compañeros de escuela que no me caían bien y me hacían llevarles regalos de dudosa calidad, o simplemente un sobrecito con plata porque algunas veces ni para regalo daba.
- En casa nunca tuvimos un Nintendo. Llegamos hasta un Family Game con juegos mediocres y no mucho más.
- Mi bicicleta pasaba más tiempo rota que en condiciones de andar.
- Nunca me leyeron El Principito.
Esto aprendí escuchando radios AM:
- Cuando un entrevistado se va por las ramas y no responde lo que le preguntaron. se le puede decir :"Qué interesante ese tema, creo que da para hacer otro programa especial sobre eso. Mejor lo dejamos para entonces."
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| Foto: Zombieland |
Sobrevive lo que puedas, pero la última bala guárdatela para tí.
Guarden ese consejo, quizá les sirva.
Esta foto la saqué hace más de un año en la estación central de trenes de Montevideo. El gordito es bien simpático por el gorro, ¿no?
El día que tenga hijos les voy a hacer usar todas esas cosas espantosas que me hacían usar a mí, como los pasamontañas, gorros, bufandas, corbatitas, etc.
La música debe sonar bien siempre. No hay vuelta para mí, tiene que ser así.
¿Cómo hacen para escuchar esos que andan con auriculares berretas? No saben disfrutar de la música. La buena música se escucha y se disfruta con un buen sonido, ya sean parlantes, auriculares o en vivo.